La Gran Recamara Potosina


 

Duermo sumido entre dos almohadas, solo así olvido como rechinaba el colchón.
 

Colchón lleno de espacio muerto, solo vive el perro que dejaste porque espera tu voz.
 

Voz que se desliza del foco fundido que no se ha cambiado por estar demasiado alto.
 

Alto el espíritu que finjo tener para saltar tus miradas que crean baches.
 

Baches en la alfombra que no limpio desde que la puerta del armario se quebró.
 

Quebró el silencio cuando de la radio JuanGa apareció.
 

Apareció que la costumbre, quizá, si es más fuerte que el amor.

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